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Luciana y el Monstruo

Después de casi diez minutos de mirarlo fijamente, por fin el espejo comenzó a ondular.


Luciana suspiró. Por lo general sucedía mucho más rápido.


Con un paso decisivo, atravesó la gélida superficie.


Del otro lado del espejo el aire se sentía casi, pero no exactamente, como agua.


Desde adentro veía su cuarto. Se veía a si misma, pero su cuerpo era solo una funda vacía que la esperaba.


El mundo del espejo era profundo y ella sabía que era fácil perderse dentro.


Como Ariadna, se valía de un hilo para marcar su camino.


Lentamente, empezó a descender, uno, dos, tres, cuatro, cinco escalones hasta alcanzar una puerta.


Luciana le dió un tirón a su hilo, para descubrir con horror que alguien lo había cortado.


Justo en ese momento, con el corazón alojado en la garganta, escuchó los pasos. Pies pesados, que se arrastraban.


Se detuvieron a un paso de Luciana, quién apenas respiraba. Un olor ácrido la envolvió.


La criatura abrió la boca. Su respiración lenta y húmeda impregnaba el aire.


En el mundo real, la funda que era el cuerpo de Luciana abrió los ojos. La nueva criatura que habitaba adentro sonrió complacida y se alejó con pasos pesados, arrastrando lentamente los pies.


#minicuento#literaturadelabsurdo#horror#cuentodeldia

11 sett.


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