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Malcom&Marie: Una pelea difícil

Aggiornamento: 12 feb 2021




Hay peleas que se ganan fácil. Hay peleas que se pierden fácil. En una buena relación es más importante estar bien que tener razón. Eso es lo que se piensa siempre los primeros tres meses, el periodo de la luna de miel, cuando conceder derrotas es más fácil que hacernos entender.


Pero a medida que una relación progresa, entre más tiempo estamos juntos y entre más profundamente nos conocemos, conceder derrotas se vuelve más difícil. No sentirnos entendidos nos empieza a molestar. Sentimos la necesidad de tomar la mano del otro y meterla entre nuestras entrañas, obligarlos a explorar los más hondos rincones de nuestras mentes porque nos parece absurdo que una persona a la cual queremos tanto sea incapaz de entender lo que está pasando en nuestro interior.


Malcom & Marie es una película única. Filmada en blanco y negro; la acción recae exclusivamente sobre la intensa conversación -pelea, batalla-, entre una pareja. La cámara los sigue, encuadrándolos de una manera que se siente íntima, pero no invasiva. Nosotros estamos ahí con ellos, vivimos sus emociones en carne propia. La pelea es orgánica. Pasa como pasan las peleas en la vida real.


Las mujeres sabemos muy bien lo peligroso que puede ser hacerle ver a nuestra pareja una falla en su carácter. Cualquier cosa que implique una crítica puede implicar una serie de abusos verbales que dejarían a cualquiera débil. Pero nosotras hemos aprendido a pelear, y no se nos destruye tan fácil. En una escalofriante escena en la bañera, una Marie con el maquillaje corrido y el pelo mojado le dice a Malcom 'It's okay' 'keep going', cuando él le pregunta a quemarropa si ya le ha hecho suficiente daño con sus palabras, o si puede con más. Marie sabe que la pregunta es otro reto.


'Te podría romper como a una ramita' le dice Malcom. 'Eres frágil'. Eres insegura. No eres mi musa. Todo lo que crees que tomé de ti, lo tomé de otras mujeres. ¿Te digo quienes? ¿Te describo sus cuerpos? ¿Has tenido suficiente? ¿No?. -Está bien,-dice ella sin decirlo, con sus gestos, con su mirada-(Zendaya es una Actriz con"A" mayúscula), di todo lo que tengas que decir. Sigue pensando que me estás rompiendo. ¿Crees que eres el único hombre que ha querido destruirme? No, no.


Del amor al odio hay un solo paso, eso dicen por ahí, pero no es verdad. No es que se pase del uno al otro como quién se cambia la camisa. Es que cuando el amor se vuelve profundo las líneas comienzan a borrarse, lo que pensamos que es amor es en realidad un amalgama de todas las emociones humanas, incluyendo la frustración, el desespero, la angustia profunda de darse cuenta de que sigues siendo un misterio, incluso para la gente que amas y que te ama incondicionalmente. Nada esclarece más la soledad de la condición humana que la comprensión de que nadie te va a entender si no te haces entender.


Hacerse entender no es fácil. La comunicación es un milagro cotidiano. Las palabras son crudos instrumentos. Todos sabemos en nuestro fuero interno que nunca vamos a poder expresar las cosas más profundas, que hay algunas cosas que simplemente no se pueden decir.


Pero entra a jugar el matrimonio. Entra a jugar la conexión indeleble entre dos personas destinadas, condenadas a no entenderse jamás pero a amarse por siempre. Porque el amor real es duro, es difícil, y por eso mismo es gratificante.


Mis películas favoritas son las que exploran, sin pretender explicar, aquella necesidad absurda que tenemos de conectarnos con otros seres fundamentalmente separados de nosotros, pero unidos por ese algo inefable que se escapa como humo entre los dedos cuando intentamos definirlo; pero que está ahí, que siempre está.


¿Qué será? ¿Lo llamamos espíritu? ¿Alma? ¿Universo? ¿Dios?


Closer es otra de mis películas favoritas. La he visto sola, acompañada, triste, feliz, y nunca deja de sorprenderme cuan vasto es el abanico de emociones humanas, cuanto adoro entrar a descifrar lo indescifrable. Pero mientras Closer me deja siempre un poco triste, un poco cínica, Malcom & Marie me dejó con algo más: La idea de que, efectivamente, el amor puede con todo- pero no solo. Hay que lucharlo. Con garras afuera.


Cinco estrellas.





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