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Protocolo 38: Personas Porcinas, Capitulo 4



Antes del Ataque

Hace frío en la Estructura.

La mayoría de las personas usan un jack para despertarse, pero no yo. Mis ojos se abren naturalmente unos minutos antes de la salida del sol desde que tengo memoria.

A mi derecha, Shoshana murmuró algo entre sueños. A pesar de que no estaba de guardia me puse mi abrigo y salí al Puente E. Almudena estaba de guardia. La saludé con un movimiento de cabeza.

El viento gélido golpeó mis mejillas expuestas, subí el collar de mi abrigo.

  • ¿Alguna novedad esta noche? - Pregunté.

  • Ninguna, -respondió Almudena arrastrando la voz. -Lo mismo de siempre.

  • Entiendo.

  • Nos han llegado reportajes de Lobos desde la frontera sur.

Lobos. En la oscuridad, me pareció escuchar un aullido y reprimir un escalofrío, pero era solo el viento. La frontera sur estaba a muchos kliks de distancia.

  • ¿Qué me dices de la expedición de Aleisha y Nando?

Almudena bajó la mirada y negó con la cabeza. Cuando se trataba de las expediciones hacia Ciudad Porcina el silencio solía querer decir solo una cosa.

Almudena entrecerró los ojos y escudriñó la oscuridad.

  • Están muertos, seguramente.

  • Mejor muertos que vivos en manos de los puercos.

  • Fue estúpido salir antes de que la tetradoxina estuviese lista.

De acuerdo. Lo pensé, pero no lo dije. No estaba bien visto criticar las decisiones del Consejo. Criticar al consejo quería decir criticar al Jefe, y de todos los habitantes de la Estructura, yo en particular debía cuidarme de los oídos indiscretos.

El Jefe me había rescatado personalmente. Mis primeros cinco años en la Estructura los pasé en el Compartimiento Principal, durmiendo a sus pies. Más que su hija, era la más leal de sus adeptas. Nos entrenó personalmente, a mí y a Izabella, hasta que llegó el momento de tomar nuestro lugar en la sección asignada. Iza fue enviada a los laboratorios, mientras que a mí me pusieron en Reconocimiento. Mi trabajo consistía en recolectar información sobre el enemigo para poder organizar redadas e incursiones en su territorio.

La Estructura estaba dividida en secciones. El Galpón, El Club, La Administración, y la Bodega. Todo estaba conectado por túneles subterráneos que llevaban más allá de los Pantanos de Frolenstein y al Bosque de los Búhos. Los Cerdos no habían sido los únicos en evolucionar, y aunque los Humanos no tenían santuario con ninguna de las especies evolucionadas, los Búhos odiaban a los Cerdos aún más de lo que nos odiaban a nosotros.

Almudena me lanzó una mirada de soslayo, y acercó los ojos al telescopio de vigilancia.

  • Ada. Mira.

Mi sangre se heló. A lo lejos, bajo la suave luz del alba, se veía una pequeña figura que avanzaba hacia el lugar donde se escondía la entrada a la Estructura.

  • Activa el Protocolo 38.

Almudena asintió secamente y bajó las escaleras hacia las entrañas del Galpón.


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